Existen muchas razones para que tu hijo/a viva la experiencia de un campamento de verano, pero estas dos harán que entiendas por qué pasar unos días fuera de casa puede ser tan positivo:
Fomentar la independencia y la autoestima
Un campamento de verano es mucho más que diversión: es una oportunidad única para que los jóvenes desarrollen autonomía y confianza en sí mismos. Aprenderán a organizar su tiempo, decidir sobre su rutina diaria y superar pequeños retos cotidianos, desde elegir su ropa hasta interactuar con sus compañeros. Estos momentos de independencia, aunque parezcan pequeños, fortalecen la autoestima y preparan a los niños/as para enfrentar nuevos desafíos con seguridad. Para aquellos acostumbrados a depender mucho de mamá y papá, esta experiencia es el primer gran paso hacia la autonomía… ¡y lo harán increíblemente bien!
Mejorar su nivel de inglés
Olvidemos las clases tradicionales donde se memorizan posesivos y verbos irregulares. En nuestro campamento, los niños/as aprenden inglés de manera natural y práctica, mediante situaciones reales donde la comunicación es la prioridad. Esta inmersión total, conocida como “full immersion”, permite que el idioma se viva y se practique cada día, reforzando todo lo aprendido durante el curso escolar de manera divertida y efectiva.